l a s t a r d e s

dícese de las hojas que caen en otoño, en verano y de cuando en el sexto mes viste volar la nieve

domingo 29 de noviembre de 2009

las plantas

Saludaba a tus plantas y recién ahí despuntaba el día.


El pájaro subido al cable de luz, 

la nube detrás del edificio más alto.

Ella me descubría mirando con ganas el cielo 

y me abrazaba por la espalda

cerrábamos los ojos y la sonrisa

no nos dejaba ver más nada.


Todo era leve en esas mañanas

éramos pequeñas, ¿no te parece?

 

Se venía el cambio de año

el cambio de ciclo

el cambio de clima, el cambio etario

el cambio

de rumbo

el cambio.

 

Hay miradas claras

 

y hay otras que se quedan

preguntándose cosas en el vacío

mientras todo pasa.

 

Conocí ese río y nunca volví a ser la misma de antes.

 

Me conduje a ese río porque ya no quería ser la misma de antes.

 

Entre sus piedras entendí con el corazón

lo que solía intentar entender con la mente.

 

Hay viajes, hay ríos que te dicen algo de la identidad.

 

Al volver,

saludaba a tus plantas y sólo después, despuntaba el dia.

 

d.l.g 09

video

domingo 1 de noviembre de 2009

la tarde

hace un rato nomas
se enrojecio.

la hora rosa
naranja.

se saca la remera y mira a lo lejos
fuga su mirada entre edificios
y el corazon se le hincha, le explota

pleno, pleno, lleno, lleno
de la sensacion de que todo esta por hacerse

este corazon ya no entra en ningun lado
toda terraza le queda chica 
toda ciudad le queda chica

en plena hora magica
el cielo azul 
va oscureciendo

llovizna de nuevo
que lindo.


d.l.g. 09 

martes 27 de octubre de 2009

A y B ya no se hablan

A y B ya no se hablan.

 

Sería bueno que A y C entendieran que lo que tienen que hacer es encamarse, así no joden con sus vueltas a B, luego si esto efectivamente sucede es cierto que D al enterarse, llorará un poco y quedará en shock ante la sorpresa de que su partenaire C y A se hayan encamado, pero bueno, ¿qué se puede hacer? La realidad es eso.

B, más fuerte ante la situación porque se lo veía venir, podría consolar a D, que está en un pleno estupor y ser su paño de lágrimas, su oído fiel.

Bueno como fuere, ya que A y B no se hablan y que B ha decidido hacerse a un lado para no ver lo que sucedía en su casa, sería bueno, insisto, que C dejara de hacerse el “aquí no pasa nada”, A también podría dejar de intentar sostener lo insostenible y todos podrían tratar de no hacer la vista gorda a su deseo.

De hecho B podría también reconocer que le tiene algo de ganas a D y que la causa de sus celos hacia C quizás no haya sido por A sino por D. Uff, ¡Qué complejos que somos en el abecedario, no?

 

Sin ir más lejos, me atrevo a hacerle esta sugerencia a B, el momento en que D se recline sobre el hombro de B buscando consuelo quizás sea el más indicado para que B bese repentinamente a D y quizás la respuesta sea una cachetada

o hijos y una casa en el campo.

 

Bien, para finalizar, insisto en que sería bueno que A y C lo hagan.

 

--

 

De todas maneras este kilombo lo ocasionó C , yo no tengo nada que ver con esto (B dixit, A dixit, D dixit, C no dixit eso)

 

miércoles 21 de octubre de 2009

calle

megustacuandoesdemañanayllueveyestátanperotannubladoquelosautosenlacalletienenqueprenderlaslucesporquesinonosevenada

lunes 19 de octubre de 2009

los meses

I. DEL GRITO

La chica grita

La grita estalla

El grito chica

El grito estalla.

 

Esto no es música para mis oídos.

Al compás de lo que se deshace

se deshilacha y se desacompasa,

se reescribe, se rearma

se reelige

se empieza de nuevo con otra

expectativa en la garganta.

 

Ese grito es cada vez más alto

¿y esa risa?

¿Esa risa detrás, antes y después del grito?

¿Qué es eso?

La cantante lírica ríe detrás del grito.

La boca se abre y se cose

se sutura

detrás y después del grito.

 

Hay algo que no se dijeron

y hoy es dicho a los gritos en la calle

con una risa de fondo.

Cuando una cantante lírica ríe, se rompen

los vidrios de lo que ha sido callado

durante todo el invierno

y parte de la primavera.

 

 

II. DEL OTOÑO 

El otoño nos dejó eso,

nada.

Manos que se abren y se caen y dejan caer

todo lo que no(s) dijimos

todas las tardes, mañanas y noches

que creímos ser

lo que no somos

lo que no éramos.

Eso,

todo lo que el otoño nos dejó.

Las manos vacías

la media sonrisa desgastada

de tanto reencontrarse en la ilusión de ser

lo que acaso no supimos cómo.

 

El nudo.

Sí, nos hicimos un nudo.

El otoño nos hizo un nudo.

 

Esperábamos la primavera.

Esperábamos en la terraza

una mañana de abril que fuera primavera.

 

Pero para cuando los árboles se volvieron a llenar

y las hojas quisieron ser verdes de nuevo

ya no nos encontraron de la mano.

 

 

III. SEPTIEMBRE

A veces un mes puede durar dos o tres.

A veces una charla puede posponerse un mes o dos.

A veces las manos no se terminan de soltar durante un tiempo.

A veces no todo se suelta, quizás.

 

Volvieron a verse y allí estaban

como si el tiempo no hubiera pasado

pero con dos estaciones más encima.

Se miraron a los ojos y se dijeron sí, de nuevo

un abrazo interminable y las ropas 

volvieron a caer como en abril.

 

Ella volvió a golpearse el pie

con la pata de la cama y volvió a quebrarse 

los mismos huesos mínimos que nadie 

sabe que tiene hasta que un incierto día 

de mayo, abril o junio 

se los quiebra con la pata de la cama de su amada.

 

 

IV. 

Para cuando llegó la primavera

Para cuando llegó la primavera para cuando llegó la primavera para cuando llegó…

 

Agosto se llevó todo lo que había para decirnos

y para cuando vino septiembre,

para cuando llegó la primavera

sólo quedaba un minuto de imagen en movimiento

que no se correspondía con su nombre.

Sólo quedaba el rastro

de la tristeza de una tarde vos acá yo allá –o al revés-

del otro lado de la frontera

Una distancia imposible,

infinita de acortar.

 

d.l.g. o9

 

 

sábado 10 de octubre de 2009

en la cornisa

El ave

cruza volando.

El sol

sale, en su día,

contra todo pronóstico.

 

Ella se acuesta en la cornisa

sin miedo a que la sople el viento.

 

La tarde se escapa a todo intento de detener las horas o volverlas atrás

y la luz va cambiando como todos los días

sin remedio

en el degradé habitual.

 

La bandada de aves cruza volando,

deja la ciudad.

 

Acostada en la cornisa piensa en lo que no ha dicho;

se pregunta cómo se dice lo que acaso no habla por sí solo.

 

En una maceta

lobelias azules gritan que están vivas

en otra,

margaritas amarillas comienzan a morir.

 

Al mismo ritmo en que cambia la luz de la tarde

se agota, expira, se escapa,

el hálito de vida de las margaritas.

 

¿Cómo se dice “estoy triste” en alemán?

pregunta sin hablar con los ojos mirando a la distancia.

 

d.l.g. 09


o canción mínima para un día ventoso

El viento se llevará todo.

Eso parece decir la ropa moviéndose loca en la soga.

Como hago para que se lleve mis ganas de llorarte,

no te puedo soltar.

Prefiero la pelea que me es familiar

a una nueva vos y una nueva yo en caminos nuevos

soltar lo que tengo para decirte es soltarte la mano que sostenía antes.

Apegada, aferrada a la imposible inmovilidad de abril.

"Abrí los ojos", dicen mis lentes

"abrí los ojos" 

abril os ojos.

Siempre que un cuerpo huele a jabón, a recién bañado

sabe a nuevo.

Sí, hay olor a nuevo en el aire 

y la canción que acompaña mi lágrima caprichosa se llama descubrimiento

no es casual

mi lágrima tambien se llama así.


Una nueva arruga en la frente

por cada amor que no funciona.


"Quisiera inmovilizar el tiempo"-dijo,

y se dedicó al cine.

Detener el tiempo para luego reproducirlo, 

repetir hasta el infinito la imagen idealizada del amor.

Dos que se dan la mano en abril y se sueltan en septiembre.

Con la primavera, con el florecimiento de lo nuevo.

Sí, el aire huele a árboles recién salidos de la ducha.


"Sos una persona maravillosa,

pero lo nuestro no funciona" 

Una nueva arruga en mi frente

por cada vez que se dice lo mismo.

d.l.g. 09